MI VERDAD DEL CASO ALVES
Corre mucho odio en esta Cataluña que no prospera. La violencia contra la mujer no se admite en la tribu maldita de Wilfredo el Velloso....
Las élites pasan a la acción. Se está convirtiendo en una tendencia muy peligrosa esta por la cual, los partidos tradicionales y los poderes fácticos, económicos, jurídicos y mediáticos, se aprovechan de su control sobre el sistema para deshacerse de los rivales políticos.
HUELVA, 2 DE ABRIL 2025.
El caso de Marine Le Pen en Francia, líder de la formación política soberanista ‘Agrupación Nacional’, la más votada en las últimas elecciones, es impresionante. Pues la investigación judicial en cuestión -concerniente al supuesto desvío de dietas de los eurodiputados de la formación para pagar a sus trabajadores- ha concluido con una decisión que impide a la líder concurrir a las próximas elecciones en 2027.
La cuestión aquí es el tino y la dureza que se ha aplicado para evaluar una responsabilidad personal y política, cuanto menos, dudosa. Especialmente en comparación con la más que probada corrupción de otras formaciones políticas y la gravedad de escándalos que afectan al Parlamento Europeo, donde se dan casos tan delirantes como el soborno por parte de Marruecos a eurodiputados para que promuevan políticas favorables a sus intereses, o el oscuro manejo de lobistas de grandes compañías (muchas de ellas chinas) para obtener eso mismo.
Ciertamente, si los tribunales fuesen tan expeditivos con los demás como se ha sido con Le Pen, lo más probable es que la mayoría de los líderes de los principales partidos políticos de muchos países de la Unión Europea fueran también inhabilitados y no pudieran concurrir a las elecciones. La Fiscalía ha insistido en la ejecución provisional del fallo judicial, al margen de la apelación de los abogados. Lo que quiere decir que esto es ejecutivo desde ya. Y, si estuviésemos hablando de un partido político pequeño, marginal, la cosa no tendría tanta trascendencia como es el hecho de que afecte a la líder del partido más votado.
Seguramente, esta doble vara de medir lo que va a provocar es que ‘Agrupación Nacional’ multiplique sus apoyos, y que los franceses que han confiado en esta formación desconfíen definitivamente del sistema político y jurídico francés. Pues, en el caso de existir alguna irregularidad financiera, lo proporcional y riguroso es limitar el alcance de la responsabilidad a quienes, individualmente, se hayan visto involucrados en ella. Pero emplear este procedimiento para descabezar al principal partido de un país como Francia es una torpeza mayúscula y un error histórico. Especialmente teniendo en cuenta que los ánimos están caldeados después de que en Austria y en Alemania se haya negado la representación en los gobiernos a partidos de raigambre similar (pese a haber ganado las elecciones y haber quedado segundos respectivamente), la Comisión Europea se haya compuesto al margen de los resultados en los últimos comicios y, en Rumanía, se hayan anulado los resultados electorales.
En estas circunstancias, y sabiendo como sabemos que nuestra clase política está corrupta hasta las trancas, es imposible culpar a quienes piensen que lo que se busca es utilizar todos los recovecos legales que ofrezca el sistema para destruir a las fuerzas políticas que quieran cambiar el propio sistema. Esto al margen de los resultados electorales y de la voluntad popular libremente expresada en las urnas. Habrá quienes acojan esta condena con regocijo. Pero muchos más serán los que perciban que negras tormentas se ciernen sobre los estados de derecho europeos, cada más vez más ‘estado’ pero con menos ‘derechos’.
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